Al conmemorar el “Día de la Mujer” algunos lo hacen pensando que es una especie de celebración, sin embargo, el verdadero origen dista mucho de ser un motivo para sonreír. Lo que sucedió hace poco más de 100 años es realmente diferente… hoy lo podemos recordar pensando que esas injusticias quedaron atrás, pero lo cierto es que aún después de tanto tiempo las mujeres continuamos luchando por nuestros derechos.

Lo que realmente se recuerda cada 8 de marzo de 1908 es la muerte de 146 mujeres trabajadoras que fallecieron cuando pudieron salvarse si las hubieran tratado igualitariamente, pues un incendio fue la causa de su muerte tras negarse a abandonar la fábrica textil donde estaban protestando. Ante ello, la multitud se levantó para exigir cambios, debido a que las cosas no podían seguir como estaban y había que obtener justicia en aspectos personales, laborales, sociales, en el ámbito de los derechos civiles y en general.

El aporte de las feministas en materia de derechos de las mujeres:

Antes de la década de 1970 las reivindicaciones de las mujeres fueron en el marco de los derechos políticos y ciudadanos como el derecho al sufragio; ya en la década de los 70s del siglo XX las feministas, de forma particular y como movimiento, alcanzaron su mayor auge por la crítica a las estructuras patriarcales y androcéntricas de la sociedad: el Estado, los Gobiernos, el mundo en general. Los estudios e investigaciones realizadas por ellas fueron revelando y haciendo visible que las mujeres ocupaban una posición de desventaja frente a los hombres. Es durante este período que las mujeres feministas tienen una activa participación en la evolución y construcción del marco teórico y en el ejercicio cotidiano de los derechos humanos por parte de las mujeres.
A finales del siglo XX, durante este proceso, se abren nuevos escenarios en los que la lucha feminista local, acompañada de la internacional, alcanza nuevos espacios e hizo visible los problemas creados por las estructuras androcéntricas que marginaban y discriminaban a las mujeres.
La historia señala que posterior a las grandes guerras mundiales hubo necesidad de contratar mano de obra femenina por el auge de la industrialización a nivel mundial. Las mujeres se incorporan a las fábricas y asumen nuevos roles que eran designados exclusivamente a los hombres, esto contribuyó, en parte, a romper estereotipos asumidos por las mujeres. Sin embargo, continuaron con los roles establecidos en el hogar, aumentando el trabajo, lo que la teoría feminista nombra como: “la doble jornada”.
Los procesos de lucha de las feministas han logrado cambios estructurales en la sociedad, como el derecho al sufragio, el empleo igualitario, conservación de la nacionalidad, representar al país, a la autonomía física, entre otros. Todos estos logros han construido el marco teórico de las feministas y se han introducido en la sociedad y el mundo académico, llegando a ser un componente importante e indispensable en los proyectos y programas sociales; y actualmente con mucho empuje en el ámbito jurídico y económico.
Raquel Fuentes